Ajo

Ilustración del ajoEl ajo (Allium sativum) es una planta bulbosa. Crece hasta 1,2 m de altura. El bulbo, de piel blanca, forma una cabeza dividida en gajos que comúnmente son llamados dientes. Una característica particular del bulbo es el fuerte olor que emana al ser cortado.

  • Localización: es una de las plantas más sencillas de cultivar y necesita muy pocos cuidados. Se cultiva en todo el país.
  • Floración: florece en primavera y verano.
  • Recolección: durante la floración a finales de la primavera o principios de verano.
    Después se trenzan sus tallos y se guardan en un lugar seco y ventilado.

Usos medicinales

  • Parte utilizada: el bulbo.
  • Propiedades reguladoras del organismo: el ajo posee un efecto antibiótico y elimina las lombrices intestinales. Protege al organismo contra las enfermedades cardiovasculares, porque reduce el colesterol, desciende la presión arterial y disminuye la coagulación de la sangre con lo que previene las embolias. Ayuda a expectorar (echar el moco) en los catarros pulmonares.
  • Indicaciones: cifras elevadas de colesterol e hipertensión. Prevención de trombosis. Lombrices intestinales. Catarros.
  • Forma de empleo y dosis: para actuar como antibiótico el ajo tiene que estar crudo (1 ó 2 dientes al día). Para prevenir las enfermedades cardiovasculares puede tomarse cocido. Para las lombrices puede completarse el tratamiento con una lavativa de agua tibia en la que se ha macerado toda la noche 2 dientes de ajo machacados.
  • Precauciones: deben tener precaución con el ajo aquellas personas de estómagos sensibles.

Aplicaciones culinarias

Se ha dicho que nuestra cocina tradicional está hecha a base de ajo y preocupaciones religiosas. El famoso allioli es una mezcla (emulsión) de ajo y aceite de oliva. Usado en pequeñas cantidades realza el gusto de muchos guisos y ensaladas.

Curiosidades e historia

El ajo tiene fama de ser un amuleto contra los vampiros, pero leyendas aparte, si se untan las ramas de un árbol con ajo, los pájaros no se posarán en ese árbol.

Para no ahuyentar a nuestros amigos, después de comer ajo es conveniente masticar perejil, unas semillas de anís o de hinojo o comer una manzana; así neutralizamos su olor. Históricamente es una de las plantas más apreciadas de la antigüedad, sobre todo en la Edad Media, ya que se la consideraba un buen remedio contra la epidemia de peste.